La competición de curling de suelo fue feroz; los jugadores sortearon hábilmente las defensas y realizaron paradas impresionantes, y cada punto anotado provocaba vítores del público.
Al caer la noche, se encendieron las parrillas. Todos se reunieron para disfrutar de un festín y relajarse en un ambiente distendido y alegre.
Con el apetito satisfecho y sonrisas por doquier, regresamos al hotel para descansar y recargar energías para las actividades que nos esperaban.