El viernes y el sábado pasados, nuestro equipo cambió los ordenadores portátiles por cascos y se dirigió a un retiro de integración de equipos para toda la empresa.
El programa estaba repleto de actividades: las carreras de karts pusieron a prueba nuestra competitividad, las salas de escape demostraron nuestra capacidad para resolver problemas en equipo y las partidas de CS en vivo perfeccionaron nuestra coordinación táctica. Cada desafío reflejó los pilares del éxito laboral: la confianza, la comunicación clara y la ejecución coordinada.
Por la noche, nos reunimos alrededor de una especialidad local —un guiso de ganso en una olla grande— compartiendo comida, historias y muchas risas. Son momentos como estos los que convierten a los compañeros de trabajo en un verdadero equipo.
Agradezco tener un grupo que se apoya mutuamente, tanto dentro como fuera de la pista.